19 de marzo: sobre el oficio, el tiempo y una plataforma que comienza

Llega nuevamente el 19 de marzo.

Durante años —muchos más de los que imaginé— he celebrado este día casi en silencio, incluso cuando pocos sabían que existía un día dedicado a los carpinteros. Desde aquel primer taller donde trabajé en 2005, esta fecha se convirtió en un punto de encuentro personal con el oficio: una pausa para mirar lo hecho, lo aprendido y lo que aún queda por construir.

Hoy lo sigo celebrando con la misma convicción, pero en un momento distinto.

Este año, el Día de San José no solo conmemora el oficio: marca la concreción de una idea que lleva años gestándose.

Nada de esto comenzó hoy.

La necesidad de entender qué es realmente la carpintería venezolana —y desde dónde la estamos ejerciendo— empezó a tomar forma alrededor de 2017. No como una investigación formal en ese momento, sino como una inquietud constante: revisar lo que hacíamos, cómo lo hacíamos y por qué.

Durante la pandemia, esa inquietud se convirtió en decisión. Fue entonces cuando adquirí el dominio carpinteriavenezolana.com, aún sin saber con total claridad en qué se convertiría, pero con la certeza de que tenía que existir.

El tiempo hizo su trabajo.

En 2024, esa búsqueda encontró una primera forma concreta en el texto “Apuntes sobre la carpintería venezolana”, desarrollado junto a la investigadora del diseño venezolano Elina Pérez Urbaneja. Ese documento fue punto de partida: un intento por ordenar ideas, reconocer el valor de un oficio históricamente anónimo y establecer una base desde la cual proyectar lo que vendría.

Hoy, esa base se transforma.

La web que hoy se presenta no es un portafolio, ni una simple vitrina digital.

Es un archivo vivo.

Es una plataforma de certificación.

Pero, sobre todo, es un dispositivo de activación cultural.

Un espacio pensado para registrar, visibilizar y dar estructura a un ecosistema que durante mucho tiempo ha existido de forma dispersa: el de los carpinteros, artesanos, diseñadores y todos aquellos que participan en la construcción material de nuestra cultura.

Porque diseñar y fabricar no es suficiente.

Hace falta documentar.

Hace falta reconocer autorías.

Hace falta exhibir, validar y generar valor.

Hace falta construir un circuito donde estas piezas no solo existan, sino que circulen, se comprendan y se sostengan en el tiempo.

Esta plataforma nace desde esa necesidad.

En este camino, aparecen nombres, lugares y memorias que han sido fundamentales: el trabajo junto a Regino Silva y su experiencia en Casa Curuba, el vínculo con Quíbor como territorio, estudiar el trabajo en sitio —todavía vigente— de figuras como Rudolf “Rudy” Steiskal, Emile Vestuti y Jorge Rivas y los encuentros que han ido dando forma a esta manera de entender el oficio.

Nada de esto ocurre en aislamiento.

Pero esta vez, el paso que se da es claro, aportar una estructura donde todo esto pueda existir de forma articulada.

Hoy, 19 de marzo, celebro nuevamente el oficio.

Pero también celebro que, después de años de trabajo, preguntas y decisiones, comienza a tomar forma un espacio que busca ir más allá de la práctica individual.

Un lugar desde donde mirar lo que somos, entender de dónde venimos y, sobre todo, comenzar a construir hacia dónde queremos ir.

Esto apenas comienza.

Juan Marroquín

Arquitecto/Carpintero.

 

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